MIS ANCESTROS
Empezaré haciendo un pequeño análisis sobre el origen de mi apellido paterno YACTAYO, una palabra quechua que significa pueblo (Llacta).
Por documentos en poder de unos parientes, que tuve oportunidad de leer y por otros que yo poseo, heredados de mi padre, aceptamos como nuestro antepasado más antiguo a Don JACOBO LLACTALLOC que vivió en el siglo 17. Sus descendientes: Marcos y Mateo Llactallo y por último: Manuel, Felipe y Fermín Yactayo, mi padre.
Como puede observarse, el apellido ha ido cambiando en su escritura y pronunciación de una generación a otra hasta quedar en lo que es hoy; YACTAYO. Y por que esos cambios….? Yo lo atribuyo a que desde la época de la conquista en la Quebrada, se dejó hablar, el quechua poco a poco y los futuros habitantes a partir de entonces comenzaron a pronunciar la Ll como si fuera Y, actualmente ningún costeño le da a la Ll el sonido verdadero como si lo hace el serrano.
Este apellido además es propio y por lo tanto originario de Lunahuaná que también tiene origen quechua como lo consigna el Inca Garcilaso, quien hace una explicación del significado y su composición.
Hasta aquí lo de mi padre, ahora pasaremos a ver el origen de mi madre, Balbina Torres Rojas. En este asunto las cosas cambian sustancialmente, ya que no existe documentación, sino la tradición, narrada en forma deficiente. Dejo constancia que el único pariente que conocí por parte de mi madre, fue un primo hermano suyo llamado Mariano Rojas, muerto en Lima en el año 1933, dejando un hijita que la conocí cuando tenía 5 años y que jamás volví a verla. Cuentan que tres hermanas de apellido Rojas, ayacuchanas ellas, hacían viajes periódicos de su ciudad natal a Lima, pasando por Casinta un poblado de la provincia de Yauyos, en donde hacían escala y permanecían un tiempo determinado para hacer sus negocios. En Lima vivían en los Barrios Altos donde tenían un Restaurante. Los viajes los hacían turnándose de tal manera que una estuviera en Lima, la otra en Casinta y la tercera en Ayacucho. Estaba Rosa, una de las tres, estacionada en Casinta dedicada a la venta de productos que habían traído de su tierra, cuando de pronto apareció un fulano desconocido por esos lares, llamado Francisco Torres Lozada, oriundo de Cajamarca, ciudad de la cual había salido en forma forzada y violenta, motivado por líos de carácter político que lo llevaron hasta Casinta. Don Pancho conoció a Rosa, la enamoró y fue correspondido. Las cosas marchaban viento en popa, pero Rosita comenzó a engordar y Don Pancho se dio cuenta que la doña estaba encinta. Entonces el muy…… sin hacer ruido desapareció como por encanto. Cuando Rosita reaccionó, el galan se había hecho humo. Recién se acordó del dicho popular que reza:”Dar posada al peregrino menos al cajamarquino”. De la travesura de Don Francisco y Doña Rosa nació Balbina un 30 de Marzo de 1880, en pleno desarrollo de la guerra con Chile. Y como dice la canción “y el mundo sigue andando”, nacida la niña, la mamá enrumbó a Lima, allí vivió hasta los 20 años en que regresó a Pampas como maestra de Escuela Fiscal que funcionaba en ese lugar.

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