PALLCA
En posesión del lugar, eligieron el sitio conveniente para levantar el nuevo hogar, desde donde se pudiera dominar el panorama en toda su amplitud, este de componía de potreros unos a continuación del otro, en laderas bien pronunciadas que para hacerlos hábiles estaban cubiertos de andenes, posiblemente de la época incaica, en una extensión de 5 km. Más o menos.
Al fondo corría el río Huangáscar,
y al otro lado el río Chocos, los que se juntaban a unos 2 km. De nuestra vivienda y corrían a una profundidad de unos quinientos metros de la misma.
El fundito tenía agua en abundancia, por lo que sin pérdida de tiempo empezaron los trabajos para darle vida a esos terrenos por algún tiempo abandonados. Se levanto la casa que serviría de vivienda, se habilitaron corrales y potreros, alfalfares en su totalidad.
A los pocos meses, la alegría se hizo presente al verse signos de progreso; los alfalfares comenzaron a reverdecer, algunas vacas y ovejas adquiridas en los pueblos vecinos hacían ruido en los corrales.
Así fueron pasando los meses y los años en hacer productivo el fundito y al mismo tiempo la familia aumentaba; Raquel 28 de Febrero de 1903, Ananías en 1908,Guido el 12 de Junio de 1911, Teodolinda el 12 de Septiembre de 1913 y Serafín el 29 de Julio de 1915.
Mis padres por su dedicación al trabajo fueron admirados y respetados por los vecinos de los pueblos de la región como: Huangáscar, Chocos, Viñac, Apurí, etc. quienes les tenían un gran aprecio. Nosotros, los hijos, desde que ya teníamos uso de razón, ayudamos a nuestros padres en los diferentes quehaceres, ya en la chacra, ya con el ganado o en la casa, pues no faltaba que hacer.
Se puso un cuidado especial en la extracción de la semilla de alfalfa, a lo que se dedicaba la totalidad de los potreros. La planta crecía hasta brotar espigas, secaba, luego la siega; cargar los manojos a la era, el despaje, la trilla, el venteo y por fin el pulido después del cual salía la semilla completamente limpia. Esto, desde el brote de la planta significaba de 8 a 10 meses, por lo tanto la producción era anual y para entonces los interesados venían de diferentes pueblos con sus acémilas a llevársela pagando al contado y con monedas de oro.
Todo el rastrojo, paja, granza, polvillo era aprovechado para la alimentación del ganado al que se dedicó una atención muy especial lo mismo que a los productos, digamos la segunda categoría como los quesos, las frutas que abundan en los mismos potreros como tunas, chirimoyas, higos y que eran productos negociables los primeros en la costa y los segundos en las alturas. Sin mayores contratiempos llegamos al año 1920.
En los próximos capítulos algunas anécdotas sucedidas en ese lapso de tiempo que se va a insertar porque son hechos que en alguna forma dejaron huellas imborrables en la familia.

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