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ElsA
Memorias de mi padre llamado "TAYITO"

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Categoría: CAPITULO IX

27/09/2006 GMT 1

UN PATO BLANCO EN LAS ALTURAS

mitayito @ 22:49

Estábamos acostumbrados a recibir las visitas obligadas de los costeños de Lunahuaná, Pacarán y Zuñiga, se hospedaban obligatoriamente en nuestra casa por no haber otro lugar aparente sobre todo por los pastos para los animales.
Eran bien atendidos y en especial si eran familiares. Y así fue que en una oportunidad llegó una sobrina de mi padre, llamada Maximina, quien le pidió a la tía la acompañara a las alturas, con el fin, de realizar sus transacciones de cambio o sea quesos, papa, etc, por frutas y otros propios de la costa. Puestas de acuerdo realizaron el viaje hasta una estancia llamada Callanca; llegaron bastante tarde y las acémilas estaban sin comer, optando por atarlos en unos arbustos, cerca al lugar donde iban a pernoctar.
Mas tarde, ya de noche, mi madre pensó que podrían soltarse y dañar las sementeras aledañas; se hizo acompañar por la sobrina y se fueron al sitio donde los habían dejado. La sorpresa que se llevaron fue tremenda al no encontrar ningún animal. Echaron a caminar por un sendero pero a pocos pasos éste, se dividía en dos.
Mi madre le dijo a la sobrina; tu te vas por el de arriba, yo por de abajo; el que encuentra algo pasa la voz. Debo dejar constancia que los caminitos estaba en laderas de cerros por los que a medida que avanzaban se iban alejando entre si. Mi madre caminaba lo más rápido que le permitía la clarísima luna, cuando de pronto se movió algo entre un arbusto; de primera intención, creyó que se trataba de un becerro extraviado, por lo que tomó un cascote y lo arrojó al sitio indicado, pero cual no sería su estupor al ver que en vez de un becerro salía un tremendo pato blanco que con las alas extendidas trataba de atacarla.
Esta clase de ave, que no existe por esos lugares, la sorprendió y lo único que atinó fue, quitarse el pañolón con que se abrigaba, para poder defenderse, ya que el ataque era cada vez con más furia. Lucharon por varios minutos hasta que dando muestras de cansancio, bajo las alas y rápidamente desapareció entre los arbustos de donde había salido.
Exhausta por la lucha y el pánico, grito desesperada; ¡Maximina, Maximina!...ven…. Pero la sobrina, al escuchar la voz que parecía salida de otro mundo, no quiso bajar al contrario le contestó: Tía venga que aquí está su compadre Gaspar!...Mi madre al escuchar la voz, se reanimó e hizo un supremo esfuerzo y subió lo más rápido que pudo y alcanzó a la sobrina. Juntas, ya y después de enterarse de lo sucedido regresaron al alojamiento. Al otro día temprano encontraron los animales, felizmente sin ningún problema.
Después de despachar sus asuntos volvieron a Pallca, con la pregunta sin reapuesta: ¿Qué significaba la aparición de ese animal desconocido por esas alturas? y ¿Porqué atacar a una persona en la forma que lo hizo?, dado que los patos no son belicosos. Jamás tuvimos una respuesta satisfactoria…y quedó en el recuerdo.


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