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ElsA
Memorias de mi padre llamado "TAYITO"

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Categoría: MEMORIA

25/11/2006 GMT 1

El Encuentro de mis Padres

mitayito @ 23:43

Capitulo II

Don Fermín había contraído enlaces con una bella catahuasina, cuyo nombre no recuerdo, pero fatalmente al dar a luz su primera hijita (Rosa) murió en el parto dejándolo viudo.
Este, acostumbraba pasearse por los pueblos vecinos, como buen chalán cabalgando caballos de paso, enjaezados con brida de plata, hermosa montura con incrustaciones de metal y cubierta por hermoso pellón sampedrano. Cierto día que visitaba Pampas atrajo su mirada una señorita blanca, esbelta, fina, en una palabra: hermosa… era la maestra de la escuela.
Verla y enamorarse de ella fue una sola cosa. El negro se alocó, cortejo a la bella, se le prendió como un chicle, hasta que fue correspondido y de común acuerdo se selló este amor con la bendición de la iglesia.
Casados ya, se dirigieron a Lunahuaná donde mi padre tenía una pequeña parcela, herencia de sus padres. Allí se afincaron y vivieron varios años hasta que la familia comenzó a aumentar.
Lunahuaná es una quebrada muy angosta, flanqueada por contrafuertes de la Cordillera de Los Andes y regada por el río Cañete. Casi la totalidad de habitantes son pequeños propietarios, de tal manera que cuando la prole aumenta y crece formando nuevas parejas, tienen que ir pensando a donde emigrar ya que el espacio vital es solo para una de ellas.
Es así como hasta hace poco tiempo y desde épocas antiguas el punto de mira eran las haciendas cañetanas cuyos braceros eran oriundos de Lunahuaná, casi en un cien por ciento.
Por los motivos expuestos, el nuevo matrimonio se sentía incómodo y también buscaban un sitio donde poder respirar mejor. Salir…Salir pero a donde y cómo?. Con su compadre y amigo Daniel Sánchez acordaron viajar a alguna de las haciendas de Cañete. Pero las cosas no estaban escritas en este sentido… Pues en el momento menos pensado se presentó Don Germán Castro, cuñado de mi padre, esposo de la hermana mayor llamada María, ellos vivían en un paraje denominado Pallca, del distrito de Huangáscar, provincia de Yauyos. Había en ese lugar unos terrenos que habían sido desocupados y estaban vacantes por lo que el tío Germán creyó oportuno hacérselo saber a mi padre, quien al enterarse aceptó y sin más viajaron a Yauyos con el fin de ponerse de acuerdo con las autoridades encargadas de los mismos. Arreglado todo le asignaron los terrenos en calidad de arriendo y con la condición de ocuparlos de inmediato.
De regreso a Lunahuaná ya no hubo mucho que hacer sino ensillar acémilas y emprender el histórico viaje a Pallca, la tierra prometida. Ya la familia había aumentado con Raquel y Ananías de siete y dos años respectivamente, estamos en el año 1910.

EL PASAGUAY

mitayito @ 23:42

A raíz de la falta cometida al hacernos la vaca y cuyo desenlace ya hemos narrado, la semana la pasábamos en Huangáscar, en la casa de la señora Teófila como sus pensionistas. En esta forma atendíamos mejor nuestras clases, no llegamos tarde y ni podíamos caer en la tentación de repetir el plato. Viviamos felices dedicados a nuestros libros, hasta el día sábado que volvíamos a Pallca.
Sucedió, que cierto día me sentí mal de salud. La señora Teófila me proporcionó algunos medicamentos caseros con el fin de amortiguar el estado febril que me aquejaba. Mas como no sintiera ningún alivio sen preocuparon mucho y pensaron que mejor sería que me fuera a mi casa, y así me lo hicieron saber: “Guido, mejor es que vayas a Pallca antes de que tu mal empeore y se pongan las cosas más difíciles”.
Yo acepté de buena gana y acto seguido tomé algunas de mis pertenencias y salí con dirección a mi hogar. Caminaba despacio, ya que la fiebre me tenía debilitado.
Era el mes de Mayo, época en que se alejaban las lluvias y los cerros presentaban un aspecto por demás hermoso y alegre dado que todo es un inmenso jardín con miles de plantas en flor de infinidad de colores. En esta época también, salen las víboras, culebras, corralillos y tarántulas, por los caminos a pasearse y yo les tenía pánico tremendo.
tarantulaEstaba casi a medio camino, y entraba a una pampita, cuando diviso en el otro extremo un bultito negro que se venía a mi encuentro y acercándome más reconocí que era una tarántula a la que por esos lugares le llamábamos Paraguay. Con sus tremendas patas avanzaba retadora hacia mí; cuando me sintió muy cerca levantó las patas delanteras apoyándose en las posteriores se elevó todo lo que le dio sus extremidades. Se quedó mirándome con sus ojazos amenazadores. Al ver esto traté de pasar por un costado pero mi imaginación afiebrada me hizo ver correr a la tarántula a cerrarme el paso. Completamente asustado di marcha atrás y sacando fuerzas de flaqueza, corrí hacia Huangáscar a donde llegue exhausto y muerto de miedo.
Entré a la escuela y todos corrieron a ver que me había sucedido ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué te has regresado?... Les conté punto por punto y con todos los detalles lo sucedido y la respuesta fue una sonora carcajada de los maestros, alumnos y alumnas.
Más no recuerdo; pero sí, el susto que me dio el animalito me hizo olvidar de la fiebre y todo el malestar, no siendo necesario emprender de nuevo el viajecito. Esta anécdota la recordaba la familia Gamarra y siempre que la oportunidad se presentaba me hacían bromas con el Paraguay. Cuando después de ocho años, joven ya, volví a Huangáscar a visitar a mi hermana Raquel, con quien primero encontré, fue la señora Teófila cuya respuesta al contestar mi saludo fue si en Lima no me había encontrado con el Para

11/11/2006 GMT 1

PRÓLOGO

mitayito @ 23:48

Escribir una obra, por más sencilla que sea, ha sido, desde tiempos inmemorables, un reto mayor, por lo que debemos reconocer el esfuerzo, la dedicación, cariño y sacrificio que el ¨tayo¨ ha realizado para entregarnos a toda la familia el presente libro.

Memorias de  mi TayitoEn principio, un argumento fascinante: la autobiografía del autor, que rememora su infancia en los bellos paisajes de Lunahuaná y Huangáscar, con las limitaciones económicas y de educación de una familia provinciana.

Son 19 capítulos, cada uno con una anécdota diferente, sin relación cronológica entre sí, en que el Autor se recrea y no deja de sorprendernos en la forma como describe los acontecimientos desde el origen de su apellido, hasta la década del cincuenta, donde adquiere una vivienda e inicia un trabajo independiente para darle bienestar a su adorada familia.

Dicen que este tipo de libros al escribirse, las anécdotas vistas desde el presente tiene ya otro matiz. Yo creo que éste libro, el ¨tayo¨ hace una narración sincera, nos entrega el material más intimo posible, parte de su propia vida, capturando desde las primeras páginas el interés de sus lectores.

No puedo negar que ésta idea de escribir sus memorias va a dar que hablar a toda la familia y sus amigos, esperando con ansias que se anime a terminar su segundo libro, en el cual incluirá muchas otras anécdotas familiares de la última mitad del siglo pasado que valgan la pena rememorar o contar, así como otras tantas que se deben haber quedado en el tintero.

Manuel E. Cotera Yactayo

MIS ANCESTROS

mitayito @ 23:46

Empezaré haciendo un pequeño análisis sobre el origen de mi apellido paterno YACTAYO, una palabra quechua que significa pueblo (Llacta).

Por documentos en poder de unos parientes, que tuve oportunidad de leer y por otros que yo poseo, heredados de mi padre, aceptamos como nuestro antepasado más antiguo a Don JACOBO LLACTALLOC que vivió en el siglo 17. Sus descendientes: Marcos y Mateo Llactallo y por último: Manuel, Felipe y Fermín Yactayo, mi padre.

Como puede observarse, el apellido ha ido cambiando en su escritura y pronunciación de una generación a otra hasta quedar en lo que es hoy; YACTAYO. Y por que esos cambios….? Yo lo atribuyo a que desde la época de la conquista en la Quebrada, se dejó hablar, el quechua poco a poco y los futuros habitantes a partir de entonces comenzaron a pronunciar la Ll como si fuera Y, actualmente ningún costeño le da a la Ll el sonido verdadero como si lo hace el serrano.

Este apellido además es propio y por lo tanto originario de Lunahuaná que también tiene origen quechua como lo consigna el Inca Garcilaso, quien hace una explicación del significado y su composición.

Mis ancestros

Hasta aquí lo de mi padre, ahora pasaremos a ver el origen de mi madre, Balbina Torres Rojas. En este asunto las cosas cambian sustancialmente, ya que no existe documentación, sino la tradición, narrada en forma deficiente. Dejo constancia que el único pariente que conocí por parte de mi madre, fue un primo hermano suyo llamado Mariano Rojas, muerto en Lima en el año 1933, dejando un hijita que la conocí cuando tenía 5 años y que jamás volví a verla.

Cuentan que tres hermanas de apellido Rojas, ayacuchanas ellas, hacían viajes periódicos de su ciudad natal a Lima, pasando por Casinta un poblado de la provincia de Yauyos, en donde hacían escala y permanecían un tiempo determinado para hacer sus negocios. En Lima vivían en los Barrios Altos donde tenían un Restaurante. Los viajes los hacían turnándose de tal manera que una estuviera en Lima, la otra en Casinta y la tercera en Ayacucho. Estaba Rosa, una de las tres, estacionada en Casinta dedicada a la venta de productos que habían traído de su tierra, cuando de pronto apareció un fulano desconocido por esos lares, llamado Francisco Torres Lozada, oriundo de Cajamarca, ciudad de la cual había salido en forma forzada y violenta, motivado por líos de carácter político que lo llevaron hasta Casinta. Don Pancho conoció a Rosa, la enamoró y fue correspondido. Las cosas marchaban viento en popa, pero Rosita comenzó a engordar y Don Pancho se dio cuenta que la doña estaba encinta. Entonces el muy…… sin hacer ruido desapareció como por encanto.

Cuando Rosita reaccionó, el galan se había hecho humo. Recién se acordó del dicho popular que reza:”Dar posada al peregrino menos al cajamarquino”.

De la travesura de Don Francisco y Doña Rosa nació Balbina un 30 de Marzo de 1880, en pleno desarrollo de la guerra con Chile.

Y como dice la canción “y el mundo sigue andando”, nacida la niña, la mamá enrumbó a Lima, allí vivió hasta los 20 años en que regresó a Pampas como maestra de Escuela Fiscal que funcionaba en ese lugar.

INTRODUCCION

mitayito @ 23:43

Después de preparar algunas anécdotas familiares, sin relación cronológica entre sí, creí conveniente compaginarlas dentro del texto de una autobiografía que por muchos motivos me pareció correcto caberlo.
Será el recuerdo que dejo a Uds. Mis queridos hijos, nietos y bisnietos: Ana y Edgar, sus hijos: Ivan, sus hijos Mauricio y Daniela, Yanka y su esposa Gisela, sus hijas Jimena y Claudia, Yuri y su esposa Paola, su hijo Juan José, Katiuska y su esposo Carlos, Tatiana y su hijo Rodrigo; Gloria y Javier, sus hijos Elizabeth, Susana y Javier; Guido Alberto y Gladys, sus hijos: Andrés y Lorena; Alejandrina y Alex sus hijos José, Paul, Angela, sus hijos Rául y Angela; Elsa y Manuel, sus hijos: Manuel y Erik; Miguel; César y Martha, sus hijos: Yaker y Arón; María y Rolando, sus hijos: Rolando, Vaniushka, Manuel y Olenka; José y Cecilia, sus hijos: Kristian y Nathaly.
También sea motivo para rendir filial recuerdo a mis padres que tanto se sacrificaron en busca de un porvenir mejor para los suyos, viviendo y trabajando en agrestes terrenos, azotados por temporales climáticos, lluvias, huaycos, etc. que no les dejaron cumplir plenamente con sus aspiraciones pero que si dejaron huellas imperecederas para que sirvieran de faro alentador a sus descendientes.
He cumplido ochenta y nueve años de vida, de una vida llena de tantos episodios, unos positivos y otros quizás negativos, pero que luchando día a día con Alejandrina mi esposa, tras grandes sacrificios, salimos airosos y por fin a esta edad miro con orgullo el camino recorrido y satisfecho espero que Dios tenga determinado lo mejor, ya que El guió mis pasos.


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